30 de abril de 2017

Valeria Hernández: De La Oligarquía Terrateniente Al Empresario Transnacional


VALERIA HERNÁNDEZ
Doctora en Etnología
Autora junto a Carla Gras del libro
"Radiografía del Nuevo Campo Argentino"


“El campo argentino y la cúpula empresarial agropecuaria ya no pueden entenderse ni discutirse recurriendo a las denominaciones como “vieja élite terrateniente” o rentista, o atendiendo al rol de organizaciones tradicionales como la Sociedad Rural.  En los últimos cincuenta años se produjo y se consolidó un proceso de transformación profunda, que reconfiguró los rasgos de la burguesía agraria y también el modo en que se piensa a sí misma y piensa su rol en el desarrollo del país. ”

(Carla Gras y Valería Hernández: “Radiografía del nuevo campo argentino: Del terrateniente al empresario transnacional”. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores, 2016)

Año: 2017
Cantidad de Bloques: 02

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23 de abril de 2017

Sergio Tonkonoff: Pistas para Redefinir la Cuestión Criminal

SERGIO TONKONOFF
Doctor en Ciencias Sociales.
Investigador del CONICET
y del Instituto Gino Germani

“He aquí una premisa básica del sentido común sociológico: el crimen es un fenómeno social y como tal está sujeto a las mismas leyes que el resto de los fenómenos de ese tipo. Es este un supuesto compartido por los especialistas en ciencias sociales y el público al que informan, desde que a fines del siglo XIX la escuela craneométrica italiana fuera desplazada del centro del debate científico y político. Entre quienes sostienen tal premisa no existe, sin embargo, un acuerdo sobre lo que ella signifique en realidad. Para que semejante afirmación cobre sentido es preciso saber, ante todo, qué es un fenómeno social. Pero una vez hecho esto, es preciso saber también qué tipo de fenómeno social es el crimen. El primer movimiento, el de su radicación en el mismo terreno en el que tienen lugar la técnica, el arte o la religión, resulta imprescindible para comenzar a comprenderlo – tal es la enseñanza fundamental de la sociología en este punto. Con todo, e independientemente de lo que se crea que es ese terreno común, esta operación de igualación sociológica resultaría insatisfactoria si no fuera completada por el establecimiento de las diferencias específicas existentes entre este fenómeno social y los demás.”

(Sergio Tonkonoff: “La cuestión criminal. Ensayo de (re) definición”, en: 

Año: 2017
Cantidad de Bloques: 02

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16 de abril de 2017

Irupé Tentorio y Virginia Gallardo: Las atmósferas de los cuentos de Horacio Quiroga

IRUPÉ TENTORIO
Fotógrafa
VIRGINIA GALLARDO
Escritora

 “La figura de Horacio Quiroga remite de manera inexorable a la fatalidad que marcó su vida e impregnó su obra, con la que trascendió como cultor del cuento breve, donde por lo general se acompaña a los personajes a través de situaciones límite como la locura, el aislamiento o el enfrentamiento con animales salvajes en la selva misionera, donde el autor vivió.
Quiroga, nacido en la ciudad uruguaya de Salto en 1878, murió 80 años atrás, el 19 de febrero de 1937, al beber un vaso de cianuro. Su última decisión acompaña una vida marcada por la fatalidad: la muerte accidental de su padre, el suicidio de su padrastro y el de su primera esposa, el asesinato accidental de un amigo al manipular un arma y el suicidio de sus tres hijos.
Hay quienes relacionan estos sucesos biográficos con la oscuridad y el destino trágico de los personajes de su obra.
Muchas de esas historias transcurren en la selva misionera, región que conoció a instancias de Leopoldo Lugones, y donde vivió durante años. Este escenario natural está presente en "Cuentos de amor, de locura y de muerte" y en su notable novela "Los desterrados" (1926), encarnada por personajes que Quiroga conoció en la selva, a la que llegaron por decepción, desdicha o fracaso.
Pese a las dificultades económicas y a los oficios que realizó -agricultor, inventor amateur, juez de paz y docente- para poder sobrevivir, Quiroga siempre tuvo clara conciencia de su deseo de ser un escritor profesional y poder vivir de ello.
"Lejos del perfil de escritor de las décadas de 1880 y 1890 -médicos o abogados que escribían literatura en sus ratos libres-, hizo de la literatura su profesión: vivía parcialmente de lo que escribía, actuaba en la arena pública en tanto escritor y concebía la escritura como un trabajo", sostiene la crítica literaria e investigadora del CONICET Soledad Quereilhac.
"Entendió tempranamente la necesidad de concebir la escritura como trabajo remunerado y de defender los derechos del escritor. Integró el primer intento de conformación de una Sociedad de Escritores (a principios de siglo, encabezada por Roberto Payró), y luego la efectiva fundación de la SADE en 1928, presidida por Leopoldo Lugones", señala Quereilhac en diálogo con Télam.
Además "fue un modernizador de la forma cuento, discípulo de Poe y Maupassant, que debió adaptar sus historias al formato que demandaban los diarios y revistas de principios del siglo XX", agrega.
Para el escritor Luciano Lamberti, Quiroga es "el modelo del escritor no intelectual, del salvaje que va a buscar a la selva una respuesta a la Modernidad, cuya obra responde a una construcción astutamente elaborada: cualquiera que lea sus ensayos notará que detrás de su aparente ingenuidad hay un mundo".
Otro rasgo fundamental de su literatura es "la representación literaria del monte chaqueño y de la selva misionera, espacios que tenían escaso protagonismo en una literatura nacional dominada por el tándem campo pampeano y ciudad. Quiroga abordó esos espacios sin caer en el pintoresquismo ni en el afán coleccionista de costumbres del regionalismo", sostiene Quereilhac.
Imbuido del realismo social característico de la literatura hispanoamericana de la época, "en relatos como 'Los mensú' o 'Una bofetada', Quiroga incorporó también las indignas condiciones de trabajo de los indígenas en las plantaciones, con un tratamiento literario ciertamente más efectivo que el del realismo pietista de muchos contemporáneos del grupo de Boedo", recuerda la investigadora.
Estos rasgos le valieron a Quiroga a partir de la década de 1920, según afirma, "el reconocimiento de algunos de sus pares en la Argentina y de escritores jóvenes de otras zonas de Latinoamérica".
Al igual que los cuentos de Julio Cortázar, según la opinión de los especialistas los textos de Quiroga funcionan como un excelente vehículo de iniciación en la lectura para niños y jóvenes, sobre todo entre los lectores de la escuela primaria. Con el tiempo, Quiroga fue reconocido como un pionero de la literatura para niños por títulos como "Cuentos de la selva" (1918) y textos como "El almohadón de plumas" (1907) y "La gallina degollada" (1909), que se convertirán en clásicos del género fantástico y de terror.
"La clave no solo está en el atractivo de sus historias, sino en su perfección formal, en el consciente manejo de la economía de palabras. Hay una enorme dimensión de lo sugerido en los cuentos de Quiroga que incentiva la imaginación de los lectores niños y jóvenes, sobre todo sus cuentos fantásticos y de terror", señala Quereilhac.

(Claudia Lorenzón: “Hace 80 años moría Horacio Quiroga, un clásico del siglo XX” http://www.telam.com.ar/notas/201702/180001-horacio-quiroga-aniversario-muerte.html)

Año: 2017
Cantidad de Bloques: 02

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9 de abril de 2017

Martín Baña: Los Ecos de Aquel Octubre Rojo

MARTÍN BAÑA
Doctor en Historia
Investigador del CONICET
Autor del libro "Una Intelligentsia Musical"

El Estado y la Revolución apareció en la naciente República Soviética en noviembre de 1917, tan sólo un mes después de la Revolución de Octubre. El impacto fue extraordinario y en pocos años se tradujo a todas las lenguas del mundo. Es que pocas veces en la historia humana

acontecimientos de la magnitud de una revolución social y la edificación de un Estado de nuevo tipo parecían estar anticipados con tanta clarividencia en la teoría.

Los acontecimientos históricos parecían venir a confirmar la justeza de las tesis leninistas acerca de la política, el poder y el Estado. La teoría parecía haber superado, y con creces, la “prueba de la realidad”. Las tesis de El Estado y la Revolución parecieron inmediatamente refrendadas por la Revolución de Octubre y el nuevo Estado Soviético.

Ahora bien, esta estrecha relación entre la teoría y la práctica nos lleva asimismo a repensar la validez de las tesis leninistas a la luz de la experiencia soviética posterior a la Revolución de Octubre. Nos lleva a preguntarnos en qué medida el modelo de poder soviético que prescribe

Lenin en El Estado y la Revolución tuvo efectivamente correlato con la realidad soviética posterior a Octubre. Isaac Deutscher presentó la distancia entre la norma y la realidad en estos términos:

La maquinaria administrativa que creó tenía poco en común con el

modelo ideal que había soñado en El Estado y la Revolución.

Nacieron un ejército poderoso y una policía política que estaba en

todas partes. La nueva administración reabsorbió gran parte de la

antigua burocracia zarista. Lejos de mezclarse con un “pueblo en

armas”, el nuevo Estado, como el antiguo, estaba “separado del

pueblo y elevado por encima de él”. A la cabeza del Estado se hallaba

la vieja guardia del partido, los santos bolcheviques de Lenin. Lo

que tenía que haber sido un simple para-Estado fue de hecho un

súper-Estado.

Las duras condiciones históricas en que se había llevado a cabo la revolución y en que se desenvolvió en los años siguientes -el carácter atrasado de Rusia, el débil peso del proletariado urbano en el marco de una sociedad campesina, el aislamiento respecto de una revolución que se demoraba en extenderse a Europa, el cerco imperialista, la contrarrevolución armada, la guerra civil-  impusieron otro curso.

La Rusia revolucionaria no podía sobrevivir sin un Estado fuerte y

centralizado. Un “pueblo en armas” no podía defenderla contra los

Ejércitos Blancos y contra la intervención extranjera: para ello era

necesario un ejército centralizado y altamente disciplinado. La

Cheka, la nueva policía política -sostenía (Lenin)- era indispensable

para la eliminación de la contrarrevolución. Era imposible

superar la devastación, el caos y la desintegración social subsiguientes

a la guerra civil con los métodos de una democracia de los

trabajadores. La propia clase obrera estaba dispersada, agotada,

apática y desmoralizada. La nación no podía regenerarse por sí

misma, desde abajo, y Lenin creía que era necesaria una mano fuerte

para guiarla desde arriba, a lo largo de una penosa transición cuya duración era imposible predecir.”

(Fragmento del texto “De la Revolución al Stalinismo: El Leninismo y el problema del poder”, de Horacio Tarcus)

Año: 2017
Cantidad de Bloques: 02

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2 de abril de 2017

Ana Soledad Montero: Los Usos de la Memoria en el Discurso Kirchnerista

ANA SOLEDAD MONTERO
Doctora en Letras.
Autora del libro
"¡Y al final un día volvimos! 
Los usos de la memoria en el discurso kirchnerista."


“En cualquier caso, el kirchnerismo ha hecho de la polifonía un arte, porque, ante todo, amasaba, modelaba, exprimía y retorcía las palabras ajenas. Las estrategias fueron, cierto es, levemente diferentes: Néstor abrazó más el arte de la “resemantización”, que, en una suerte de “Si, pero…”, supone siempre una mínima concesión al otro (al menos en el uso del término): capitalismo, sí, pero capitalismo en serio; sí que estoy en campaña, pero en campaña por el bienestar del pueblo; sí que soy intransigente, pero intransigente con la injusticia.
Aceptando el uso de los términos y conceptos pero no el sentido que los otros le atribuían a esos términos, NéstorKirchner se apropiaba del lenguaje del otro y disputaba los sentidos vigentes.”

(Fragmento del texto perteneciente a “El discurso macrista y su campo adversativo”,  de Ana Soledad Montero)

Año: 2017
Cantidad de Bloques: 02

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2006 - 18 de Septiembre - 2017 / 11 AÑOS BUSCANDO A JORGE JULIO LÓPEZ

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