12 de agosto de 2018

Virginia Feinmann: Ásperas Escenas de la Vida Cotidiana

VIRGINIA FEINMANN
Escritora
Autora del libro
"Personas que quizás conozcas"

“Mi procedimiento de escritura está en la vida, y en general en la propia. En determinado momento encuentro algo en la realidad, una acción, un objeto, una frase que dijo el verdulero, y siento que puedo articular una historia a su alrededor, de modo que ya no sea una simple acción, un simple objeto o una simple frase. El contexto, el artificio que le pongo, la curva dramática donde intento insertarlo, le van a dar otro sentido y, con suerte, nos van a entregar algún tipo de comprensión profunda. Un pulóver color gris plomo se carga de significado y pasa a ser mi ex marido, un escarpín aún tibio que acaba de caérsele a un bebé muestra una maternidad frustrada, y así. Esto suena muy pretencioso. No digo que siempre lo consiga, sino que es lo que me guía.
Respecto de los temas de investigación, sí, me interesan en particular los años 70 y la dictadura militar. Muchas de mis ficciones se enmarcan en ese contexto, en especial la infancia y la escolarización en un entorno represivo.
Creo que nunca escribí nada inspirado por una obra de teatro, película o música. Miro personas y cosas por la calle, miro para atrás, miro para adentro.
No me había preguntado nunca por la relación entre el cuerpo y la escritura, pero ahora que estoy frente a la pregunta entiendo que existe.
Mi primera sensación, cuando algo se me presenta como una idea para escribir, es de una cosquilla en el pecho, y ganas de sentarme a desarrollar esa idea. Sentarme es sentarme literalmente. No escribo en mi cabeza. Solo tengo la idea, en un segundo definitivo y suficiente. Lo que debo hacer ahí es poner el cuerpo a disposición de la creación: sentarme y apoyar las dos manos sobre el teclado y tipear.
Si no lo hago, esa idea dura, digamos, unas diez horas. Si no la desarrollé para entonces, toda la historia se pierde, me olvido por completo. Puedo anotar en una servilleta: “chica que cantaba en el subte, mujer que la mira” y al día siguiente no entiendo por qué eso podría ser un cuento, no recuerdo el clima, las emociones que me suscitó, nada. Vale decir que el cuerpo tiene que servir a la idea rápidamente.
Otra relación entre cuerpo y arte es que cuando en una época de mi vida se me ocurrían muchas cosas para escribir pero no lo hacía porque me daba miedo, sentía que las ideas muertas se quedaban en el cuerpo y que me iba a enfermar de cáncer.
Respecto de lo que ocurre al no desarrollar una idea creativa puedo recomendar el cuento “Narración interrumpida”, de Dino Buzzatti. El autor comienza una historia sobre una aldea y una muchacha joven que canta en un balcón. Deja de escribirla. Y cuando la retoma... bueno... es interesante lo que ocurrió con la aldea, el balcón y la muchacha debido a su ausencia (al alma creativa que él les quitó). Es un cuento maravilloso, y su tesis, para mí, absolutamente cierta.”


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5 de agosto de 2018

Diego Erlan: Las Formas de Urdir Personajes que Viven Siempre al Borde (Parte II)

DIEGO ERLAN
Escritor y Periodista
Autor de las novelas
"El amor nos destrozará"
y "La desilución"

“Un día ella habló de una película que se llamaba ‘El sexo de las psicóticas’. Y a partir de ahí entendió que todas las historias de amor se parecen pero cada ruptura es caótica a su manera. Lo dijo y empezó a reírse. En ese momento no supo muy bien de qué se reía pero sus carcajadas retumbaron en la habitación a oscuras. Era un guión que ella había empezado a escribir cuando estuvo internada. Es raro: Simón piensa en ese título al abrirse la puerta corrediza del aeropuerto. ¿No es ella?, se pregunta ante la imagen difusa de una chica que empuja un carrito y ensaya media sonrisa de Rivotril en la cara. Es sábado, de madrugada, pero esa chica no es ella, se dice él en voz alta al verla empujar el carro con tres valijas, una mochila y varias bolsas del free-shop. Y al girar la cabeza hacia la nena que la persigue, tambaleante, con una muñeca en brazos. ¿Nena? No es ella, entonces. No tiene el pelo rapado a los costados, no tiene los gestos desaforados que tenía ella otras madrugadas de otros sábados. Y además tiene una nena que llora y grita. No es un dato menor. No puede ser de ella. Ey, dice la nena que tiene dos o tres años. Digamos tres. La escena para él se vuelve inquietante y justamente por eso no puede dejar de mirarla: la chica besa al tipo que la espera al final de las vallas y la nena empieza a correr hacia ese tipo que (todo indica) sería el padre y en su corrida (cámara lenta, montaje paralelo) el padre se agacha con brazos abiertos para recibirla al ritmo de alguna canción pop (tipo “Love is All Around” de Wet Wet Wet). Una escena encantadora. La cuestión es que no es ella. De eso quiere convencerse Simón al tratar de espiar en el cuello de esa chica si tiene un símbolo del caos como el que tenía ella. No, vuelve a decirse, mientras observa la escena. De ningún modo coincide esta imagen con las imágenes que a él todavía le queman la cabeza: ella en cuatro con la bombacha puesta y una remera gris con la tapa de un disco de los Clash: London Calling.”

(Fragmento inicial de la novela “La disolución” (2016), de Diego Erlan)

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29 de julio de 2018

Diego Erlan: Las Formas de Urdir Personajes que Viven Siempre al Borde (Parte I)

DIEGO ERLAN
Escritor y Periodista
Autor de las novelas
"El amor nos destrozará"
y "La desilución"

“Soledad me tomó del hombro sin decir nada y yo le hice caso porque ella  era  más  grande.  Me  llevó  hasta  el  baño,  puso  el  tapón  en  la bañadera,  abrió  la  canilla  de  agua  caliente  y  me  pidió  que  me desvistiera mientras ella iba a buscar una toalla para secarme. Dejé el pantalón y la remera en un rincón junto al inodoro y me fijé que muy cerca  del  papel  higiénico,  una  fila  de  hormigas  bajaba  por  la  pared  y llegaba  hasta  la  puerta.  Sentado  en  el  suelo,  aplasté  una.  Y  después otra. Las hormigas empezaron a volverse locas. Soledad regresó con la toalla  y  desde  el  baño  continuaba  la  conversación  con  alguien,  hablando casi a los gritos. Le respondía que a ella no le viniera con esas cosas  o  algo  así.  Comenzó  a  reírse  y  yo  me  incorporé  y  después  de que  mi  hermana  entró  en  el  baño,  la  cabeza  de  mi  tío  Luis  se  asomó por la puerta y miró hacia los costados. Cargaba un cajón de cerveza. Se  rieron  los  dos  y  yo  pensé  que  era  por  mi  calzoncillo,  que  tenía  el elástico tan estirado que se me caía. Soledad lo echó empujándolo con la puerta y puso la traba. Ni bien cerró me preguntó qué hacía todavía con  las  medias  y  el  calzoncillo  puestos.  El  agua  estaba  muy  caliente pero a ella le parecía que así estaba bien. Mientras me enjabonaba con los  restos  de  un  jabón  azul,  ella  también  comenzó  a  desvestirse.  Mi hermana no tenía tetas.”

(Fragmento de la novela “El amor nos destrozará” (2012), de Diego Erlan)

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22 de julio de 2018

Nicolás Iñigo Carrera: Los Ecos del Cordobazo Aún Resuenan (Parte II)

NICOLÁS IÑIGO CARRERA
Profesor de Historia
Investigador Principal
del CONICET

“El Cordobazo fue un punto de inflexión en la historia política argentina de las últimas décadas. Tuvo un efecto multiplicador de manifestaciones violentas contra el gobierno militar y contra la burocracia sindical en otras ciudades del país, y fue el punto de partida del resurgimiento de la corriente clasista en las fábricas, que pasaría a controlar Comisiones Internas y Cuerpos de Delegados de importancia, llegando a dirigir el SMATA Córdoba y los sindicatos autónomos de Fiat Concord y Fiat Materfer (SITRAC-SITRAM). Dirigentes obreros de Córdoba adquirieron un alto protagonismo en la escena política nacional, principalmente Agustín Tosco, René Salamanca, Gregorio Flores y José Francisco Páez.
Asimismo, el Cordobazo incentivó el crecimiento y accionar de agrupaciones de izquierda y células activistas, algunas de las cuales derivaron en organizaciones políticas armadas (entre las más importantes, el Ejército Revolucionario del Pueblo, Montoneros, Fuerzas Armadas Revolucionarias).
De tal manera ese movimiento constituyó un factor determinante para el debilitamiento y la posterior destitución del presidente de facto Onganía, abriéndose a partir de allí un período de transición, incertidumbres y decadencia del régimen militar. También se produjo la separación de Krieger Vasena como ministro de economía y el fin de su plan.”


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15 de julio de 2018

Nicolás Iñigo Carrera: Los Ecos del Cordobazo Aún Resuenan (Parte I)

NICOLÁS IÑIGO CARRERA
Profesor de Historia
Investigador Principal
del CONICET

“El 29 de mayo amanece tenso. Los trabajadores de Luz y Fuerza son atacados con bombas de gases a la altura de Rioja y General Paz. Una vez más la represión está en marcha. Las columnas de los trabajadores de las fábricas automotrices llegan a la ciudad y son atacados. El comercio

cierra sus puertas y la gente inunda las calles. Corre la noticia de la muerte de Máximo Mena, obrero mecánico. Se produce un estallido popular, la rebeldía contra tanta injusticia, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación. Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles que luchan enardecidas. El apoyo total de la población. Es la toma de conciencia contra tantas prohibiciones. Nada de tutelas ni usurpadores del poder, ni de cómplices participacionistas.

El saldo de la batalla de Córdoba, “El Cordobazo”, es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página histórica argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.”


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2006 - 18 de Septiembre - 2017 / 11 AÑOS BUSCANDO A JORGE JULIO LÓPEZ

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