19 de noviembre de 2017

Alejandro Dujovne: El Ecosistema del Libro Argentino

ALEJANDRO DUJOVNE
Doctor en Ciencias Sociales
Investigador del CONICET

“Buenos Aires es la ciudad con el mayor número de librerías por habitantes del planeta, según un informe de 2015 del World Cities Culture Forum. No me gustaría empezar hiriendo susceptibilidades, pero creo que si adoptamos una definición más exigente acerca de qué entendemos por librería, la capital argentina queda fuera del Guinness, aunque podamos acordar que las hay muchas, variadas y muy buenas. Lo que equivale a decir que se lee mucho, tanto como para sostener una amplia red de negocios dedicados al comercio de libros (que, es seguro, sería mayor y se extendería a gran parte del país, si hubiera una política adecuada, o simplemente una política). Pero así como me permito dudar acerca de la primacía de Buenos Aires en ese ranking, de lo que estoy convencido es que es una de las ciudades con mayor número de ferias de libros. Junto a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (FIL), la más importante del calendario porteño, es posible visitar la de Editores, la del Libro Independiente (FLIA), la del Libro Infantil, del Libro Antiguo, del Libro Social y Político, del Libro de Temática Peronista, del Libro Jurídico, la Noche de las Librerías, etc. De distinto tipo, tamaño y duración, y con públicos que a veces se solapan, dan forma a un sistema anual que descubre y organiza, buena parte del funcionamiento del mercado editorial del país.”


Año: 2017
Cantidad de Bloques: 02

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12 de noviembre de 2017

Sylvia Saítta: Roberto Arlt, un Escritor que se Actualiza con Cada Lectura (Parte II)

SYLVIA SAÍTTA
Investigadora
Autora de "El escritor en el bosque de ladrillos. 
Una biografía de Roberto Arlt"

“La imagen de Arlt que predomina en las biografías que interpretan su vida a partir de sus personajes ficcionales, es la imagen que el mismo Roberto Arlt supo tan eficazmente construir en sus presentaciones autobiográficas: la del escritor torturado, tan oscuro como Remo Erdosain o Silvio Astier; la de un escritor que conjuga en sí mismo marginalidad y falta de reconocimiento; la del escritor siempre incomprendido, nunca felizmente apreciado, cuyos valores literarios estarían más allá de una escritura desprolija, con faltas de ortografía y llena de imperfecciones. Sin embargo, no es Arlt, sino Silvio Astier, quien traiciona a un lumpen que pretendía robar la caja fuerte de un ingeniero de clase media; tampoco es Arlt, sino Remo Erdosain, quien roba el dinero de sus cobros y mata para ser a través del crimen. Arlt es, en cambio, el adolescente que, obediente al mandato materno, sale a trabajar aun sintiéndose un humillado; el joven que, resignado, se incorpora en las filas del periodismo moderno, en la revista Don Goyo y el diario Crítica primero, en el diario El Mundo después, donde escribirá una nota diaria. Temiendo ser uno más y perderse así en una suerte de anonimato, Arlt narra su propia vida con los rasgos heroicos de un personaje de ficción.

El seguimiento de su trayectoria como escritor y como periodista, cuestiona la difundida imagen romántica que identifica a Arlt con los atormentados personajes de su ficción y desmitifica la construcción de una imagen de escritor advenedizo en la literatura, poco reconocido y relegado por sus pares o por la crítica. Su itinerario profesional exhibe, matizando lo que él mismo señala, que la construcción de su figura pública como la de un escritor siempre postergado es más imaginaria que real, puesto que su fuerte visibilidad en diarios y revistas de la época, y el temprano reconocimiento de sus pares, desmienten esa versión. No es Arlt un marginal, entonces, pero escribe una literatura pensada desde la marginalidad. Arlt se piensa desde el margen –como él mismo titula sus últimas crónicas periodísticas, “Al margen del cable”–, para poder construir, desde ese margen, un nuevo espacio de enunciación, una nueva forma de representación y un sistema de personajes que también es nuevo.

A su vez, la trayectoria pública de Arlt condensa las figuras del escritor, del militante, del periodista comprometido con su ciudad y su tiempo, del analista político, del dramaturgo, del crítico teatral o cinematográfico, del viajero, del inventor frustrado, permitiendo el abordaje historiográfico y crítico de diferentes mundos: el mundo barrial de comienzos de siglo, el del periodismo moderno en sus años de formación y consolidación, el de las prácticas políticas de los intelectuales de izquierda, el de un teatro que tenía aspiraciones sociales y didácticas, el de los pequeños inventores, y obviamente el mundo de un campo literario cuyos actores recién entonces se estaban profesionalizando. Su biografía, entonces, contribuye a reflexionar sobre la formación de un intelectual proveniente de los sectores populares de origen inmigratorio y sus modos de acceso a una literatura y una profesión, y a su vez permite especular, desde otro lugar, nuevas hipótesis sobre ese momento de cambio –cambio en la conformación del campo cultural, cambio en las costumbres, cambios políticos, sociales y culturales, cambios lingüísticos, cambios económicos– tan particular como son las tres primeras décadas del siglo xx.”

(Fragmento extraído de Saítta, Sylvia. “Roberto Arlt en sus biografías”. Iberoamericana, XIII, 52 (2013), 129-137)

Año: 2017
Cantidad de Bloques: 02

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5 de noviembre de 2017

Sylvia Saitta: Roberto Arlt, un Escritor que se Actualiza con Cada Lectura (Parte I)

SYLVIA SAÍTTA
Investigadora
Autora de "El escritor
en el bosque de ladrillos. 
Una biografía de Roberto Arlt"

“En su primera autobiografía,  Arlt cuenta que es “el primer escritor argentino que a los ocho años de edad ha vendido los cuentos que escribió”. Cierta o no, la anécdota revela una muy precisa y nada romántica vinculación entre literatura y dinero: esos cinco pesos ganados con un cuento funcionan como la fábula de origen de una literatura pensada para el mercado y legitimada por él. En este sentido, se diferencia notablemente de Jorge Luis Borges quien confiesa que, cuando en 1923 publicó su primer libro Fervor de Buenos Aires, no solo pagó trescientos pesos por la edición sino que no se le ocurrió llevar ni un solo ejemplar a las librerías ni a los diarios porque “no se hablaba de éxito ni de fracaso [...] Arturo Cancela, que publicaba libros que se vendían muchísimo, creía que si los otros escritores se enteraban de esto, pensarían que sus libros estaban escritos para el vulgo y que no tendrían ningún valor. Entonces, decía: ‘No, no, la gente exagera, realmente mis libros se venden muy poco’. Tenía miedo de que la gente lo viera como una especie de Martínez Zuviría o cosa así. No, él vendía sus libros y se callaba la boca”.

Lejos de callarse la boca, Arlt subraya el vínculo entre dinero y literatura, y propone al mercado como instancia de legitimación de su literatura: en textos sucesivos coloca las diferentes modulaciones del enlace entre capital simbólico y capital económico en la base de la construcción de la figura del escritor advenedizo y recién llegado al mundo de la cultura.

Si en su segunda autobiografía de 1927 Arlt afirma la precariedad de su formación: “Me he hecho solo. Mis valores intelectuales son relativos porque no tuve tiempo para formarme. Tuve siempre que trabajar y en consecuencia soy un improvisado o advenedizo de la literatura. Esta improvisación es la que hace tan interesante la figura de todos los ambiciosos que de una forma u otra tienen la necesidad instintiva de afirmar su yo”, en la tercera, confirma una (supuesta) inutilidad constitutiva que aun siendo una constante en todas las etapas de su vida, no le impidió su arribo a la literatura: “He cursado las escuelas primarias hasta el tercer grado. Luego me echaron por inútil. Fui alumno de la Escuela de Mecánicos de la Armada.

Me echaron por inútil. De los 15 a los 20 años practiqué todos los oficios. Me echaron por inútil de todas partes. A los 22 escribí El juguete rabioso, novela. Durante cuatro años fue rechazada por todas las editoriales. Luego encontré un editor inexperto. Actualmente tengo casi terminada la novela Los siete locos. Me sobran editores”

En su última autobiografía –que escribe en 1931 para Mundo Argentino como presentación de su cuento “Una noche terrible”, después de haber publicado Los siete locos, reeditado El juguete rabioso, y a punto de terminar Los lanzallamas– Arlt reafirma su precariedad sumando otra falta: ante el pedido de la revista para que exhiba sus “signos particulares”, escribe: “algunas faltas de ortografía”...

El autodidacta, reacio a la escolarización y expulsado de la escuela primaria, que narra su vida como si fuera la de un personaje de ficción, se oscurece en sus cartas y en los testimonios más personales de sus contemporáneos: “Pensá que yo puedo ser Erdosain,  pensá que ese dolor no se inventa ni tampoco es literatura”, le escribe Arlt a su hermana Lila en 1930; “Nadie supo nunca lo que Roberto ha sufrido; tres años estuvo su padre sin hablarle. Su primera juventud fue muy trágica, su vida y la mía fue una tragedia, por esto sus escritos tienen mucha angustia”, le escribe la madre de Arlt, Ekatherine Iobstraibitzer, a Pascual Naccarati, en septiembre de 1948.”

(Fragmento extraído de Saítta, Sylvia. “Roberto Arlt en sus biografías”. Iberoamericana, XIII, 52 (2013), 129-137)

Año: 2017
Cantidad de Bloques: 02

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29 de octubre de 2017

Edith Scher: Un Teatro de la Comunidad Para la Comunidad

EDITH SCHER
Directora del grupo de teatro comunitario
Matemurga

“Teatro de la comunidad para la comunidad, de vecinos para vecinos. De eso hablamos. De un teatro que se define por quienes lo integran. El teatro comunitario no es sinónimo de teatro callejero (porque puede ser también de sala), ni de teatro popular (categoría bastante amplia y de límites difusos, por cierto). No lo es, entre otras cosas, porque puede haber quienes, desde el ámbito profesional, elijan también la calle como escenario, o bien aborden la tradición popular, mientras que el teatro comunitario, en cambio, debe su denominación a la población que lo compone, que es, para decirlo claramente, una porción de comunidad, integrada por su amplia variedad de oficios, profesiones, edades, procedencias, extracciones sociales, etc., con toda la heterogeneidad que ello implica.

Eso es, básicamente. Un fenómeno que surge en 1983, con la aparición del Grupo de Teatro Catalinas Sur, que tiene su segundo exponente en el Circuito Cultural Barracas, en 1996, que genera, más adelante, sus dos primeros grupos en el interior, particularmente en la provincia de Misiones, Murga de la Estación, de Posadas (1999) y Murga del Monte, de Oberá (2000) y que a partir de 2001 engendra muchos más en la Capital, en provincia de Buenos Aires, y en otras ciudades de la Argentina.

Cualquiera que lo desee puede participar del teatro comunitario. No hay ninguna clase de selección ni límite de edad, habilidad o entrenamiento previo que se requiera. El teatro comunitario no tiene filiación partidaria alguna, así como tampoco religiosa, ni otra clase de pertenencia que restrinja el ingreso de nadie que no pertenezca a determinado núcleo, o que exija alguna clase de dependencia que impida desarrollar su autonomía. Parte de la idea de que todo ser humano tiene un potencial creativo, potencial que al ser desarrollado en un espacio que habilita tal crecimiento, genera transformaciones no sólo personales, sino también sociales, dado que el marco en el que tal ensanchamiento se desarrolla es colectivo y se produce sí y sólo sí, está en estrecha relación con el florecimiento de otros.

El teatro comunitario se desarrolla y crece en un territorio, que en general es un barrio, pero que puede ser otro espacio comunitario de pertenencia, como una fábrica, un hospital, una escuela, etc.

Matemurga es de Villa Crespo.”


Año: 2017
Cantidad de Bloques: 02

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22 de octubre de 2017

Mirta Gloria Fernández: Infancia, Literatura y Contextos de Encierro: Poéticas de la Experiencia

MIRTA GLORIA FERNÁNDEZ
Magíster en Análisis del Discurso
Especialista en educación por FLACSO

“Existen diferentes maneras de ser niño, adolescente o adulto. Pertenecer al grupo de los adolescentes −como a cualquier otro colectivo− depende de la filiación a una clase, un género, una etnia, una familia; lo que implica que la construcción de la subjetividad de cada persona presentará notables diferencias surgidas de los procesos de socialización. Por eso hay consenso en considerar que tanto la infancia como la adolescencia son construcciones socioculturales que trascienden los fundamentos biológicos, pedagógicos y psicológicos. Pero estas ideas que hoy sostenemos son el producto de un largo proceso en el cual los menores de edad han sido maltratados en todos los tiempos y geografías.

Los medios de comunicación, por ejemplo, generan todo tipo de prejuicios hacia la infancia. Una de las representaciones que tiene más presencia es la que vincula a la infancia pobre con la violencia y con la delincuencia. La otra es que los jóvenes son agresivos, no tienen ganas de aprender y por supuesto carecen de inquietudes lectoras. Los modos de manipular de la prensa se van extendiendo a través de la fuerza de la repetición, lo cual hace que el fenómeno se naturalice. También a partir de destacar algún rasgo conflictivo de un grupo, simplificarlo, generalizarlo y luego adjudicarle un juicio de valor.

Lo cierto es que a la niñez y a la adolescencia se las patologiza desde la ciencia, frivoliza desde la moda y prostituye desde los medios de comunicación, y se insiste en transformarlas en objeto y causa de conflictividad permanente.”

(Cita tomada de: “Los niños, la literatura y las poéticas de la experiencia: semióticas enfrentadas al poder”, nota escrita por Mirta Gloria Fernández publicada en AdVersuS, VIII, 19-20, diciembre 2010 - junio 2011:158-168)

Año: 2017
Cantidad de Bloques: 02

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2006 - 18 de Septiembre - 2017 / 11 AÑOS BUSCANDO A JORGE JULIO LÓPEZ

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