18 de noviembre de 2018

Enrique Martínez: ¿Qué es la Democracia Económica y la Economía Popular?

ENRIQUE MARTINEZ
Ingeniero Químico
Coordinador del Instituto
Para la Producción Popular

“La pobreza y la desigualdad recrudecen con los gobiernos neoliberales, pero no se superan con los gobiernos populares, a pesar del esfuerzo por aplicar políticas para los sectores postergados. Desde 1974, cada nueva crisis económica achica el salario real y en las últimas décadas la brecha social aumenta. El ciclo se repite y deja la sensación de que no se puede hacer otra cosa. Frente a este panorama,  el ex Presidente del INTI, Enrique Martínez, plantea en “Ocupémonos, del Estado de Bienestar al Estado Transformador”, un camino diferente mediante la participación masiva, con instancias de deliberación, consenso e implementación. Un proyecto de país en el que se abandone la idea del liderazgo salvador del “Síganme” y el asistencialismo del “dame” para abrir un nuevo camino de una comunidad que se ocupa de sus necesidades acompañada por la estructura estatal.

Uno de los ejes centrales de “Ocupémonos” es la demostración de que el Estado de Bienestar ha fracasado y para hacerlo toma los resultados de las políticas para superar la pobreza de un país del Primer Mundo como los Estados Unidos (desde el New Deal hasta la War on Poverty, de Lyndon Johnson) y le dedica un capítulo a un pormenorizado análisis de los límites que encontró el kirchnerismo en sus políticas productivas y  sociales.

La demostración de que el capitalismo no tiene “rostro humano” y de que las políticas neoliberales agudizan las desigualdades, llevan a Martínez a proponer una salida alternativa al capitalismo, pero que puede convivir con ese sistema y generar trabajo en la base social a partir de atender demandas sociales mediante la autogestión de los trabajadores, orientada y apoyada desde los ámbitos estatales, y amparada por una reforma constitucional que reconozca sus derechos económicos."


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11 de noviembre de 2018

Mariana Luzzi: Hablemos del Dólar, Un Número Cargado de Sentidos

MARIANA LUZZI
Doctora en Sociología
Su área de interés se centra
en la Sociología Económica
y la Sociología del Dinero

“¿Por qué tantos argentinos quieren comprar dólares? parece ser la gran pregunta de la hora. A lo largo de las intervenciones que poblaron los diarios y los debates televisivos en el momento de la instauración del “cepo” dos argumentos diferentes (pero no siempre opuestos) fueron delineados. Por un lado, aquel que señalaba la búsqueda de dólares como un modo de “respuesta racional” frente a la persistencia de la inflación, en un país que ya había conocido períodos de alta inflación e inclusive dos hiperinflaciones en 1989 y 1990. 

En un contexto en el que la moneda nacional perdía valor, “refugiarse” en una moneda fuerte como el dólar era postulado como una respuesta “normal”. Por otro, aquel que sostenía que la preferencia por el dólar no podía explicarse en términos económicos, sino que era un “problema cultural”. En una coyuntura internacional en la que la moneda norteamericana perdía valor, y mientras existían alternativas de inversión más rentables que la “apuesta al dólar”, buscar dólares no podía ser visto como “racional”. Era entonces, para quienes defendían esta perspectiva, un rasgo cultural de los argentinos. Ambas hipótesis se vuelven líneas de fuga para enfrentar la mentada excepcionalidad argentina. Pensar una alternativa frente a ellas sugiere reponer la política.”

(Cita del texto “La moneda contra el estado” de Ariel Wilkis y Mariana Luzzi publicado en Revista Anfibia)

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4 de noviembre de 2018

Patricia Salatino: El Arte del Filete, Una de las Manifestaciones del Arte Público

PATRICIA SALATINO
Antropóloga
Participa en el grupo de muralismo
"Fileteadores del Conurbano

“El filete porteño es una técnica pictórica que en su momento de surgimiento era practicada como oficio. Se desarrolló en la ciudad de Buenos Aires desde comienzos del siglo XX, logrando alcanzar una notable visibilidad en el espacio público hasta mediados de la década de 1970, cuando comienza a disminuir su demanda. Inicialmente se usó para decorar carros tirados a caballo y luego se trasladó a camiones y colectivos, de manera que muchos fileteadores fueron empleados permanentes de las carrocerías. Otros también hacían trabajo de letras publicitarias en carteles y vidrieras. El oficio se transmitía trabajando, bajo la relación de maestro-aprendiz.

Quien solicitaba los servicios del fileteador era otro trabajador urbano, que buscaba imprimirle un sello personal a su vehículo o comercio por lo que pedía la inclusión de frases –generalmente escritas en lunfardo–, íconos religiosos como la Virgen de Luján o ídolos populares como Gardel y Evita, con los que se identificaba. De manera que el filete fue un verdadero medio de expresión colectiva asociado al mundo del trabajador, que sumado al hecho de ser un estilo pictórico desarrollado como oficio, se consolidó como un elemento distintivo de la cultura popular porteña, evolucionando al compás del crecimiento urbano.

En el año 1970 los artistas plásticos Nicolás Rubió y Esther Barugel se propusieron llevar el filete a una galería de arte, ofreciendo una mirada controvertida de este viejo oficio. En un libro publicado con ayuda del Fondo Nacional de las Artes, relatan los inconvenientes sorteados para dar con los fileteadores y convencerlos de participar de la exposición como del esfuerzo que debieron hacer para conseguir una galería que accediera a exponer tablas de carros fileteadas. Asimismo dan a conocer los resultados de la única investigación desarrollada hasta ese momento sobre los inicios y expansión del filete acompañada de cuantiosas fotografías a color, motivo por el cual actualmente los fileteadores y fileteadoras lo consideran la “Biblia del Filete”.

En dicho libro, transcriben lo que Carlos Carboni, uno de los grandes maestros fileteadores, dijo el día en que se inauguró la exposición: “Me asombra que la gente se asombre de lo que hasta ayer no le asombraba”, dando cuenta de lo “invisible” que era esta expresión artística para los cultores del arte consagrado por la crítica y el mercado.

Sin embargo, mientras ganaba espacio en el circuito del arte, lo perdía como oficio. Con la prohibición de la tracción a sangre en la década del 60 y del uso del filete en los colectivos en el año 1975, se perdió uno de los soportes de mayor visibilidad en el espacio público, produciendo la impresión en los ciudadanos porteños de que el oficio de fileteador había desaparecido, al tiempo que efectivamente el fileteador perdió una fuente importante de trabajo.

No obstante, muchos siguieron practicando el oficio sobre carteles, vidrieras y camiones, mientras que algunos lo empezaron a desarrollar como arte de caballete. Tal es el caso de Martiniano Arce, quien colaboró en obras realizadas por Antonio Berni.”

(Fragmento del libro “Pensar la Cultura Pública. Apuntes para una Cartografía Regional”, escrito por Mercedes González Bracco, Patricia Salatino Liliana Mazettelle y Nélida Barber. Ciudad Autónoma de Buenos Aire: Ministerio de Cultura de la Nación, 2015)


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28 de octubre de 2018

Luis Laferriere: Saquear las Soberanías: Historia y Política del FMI (Parte II)

LUIS LAFERRIERE
Contador Público
Profesor titular de Economía
y Periodismo Económico

“Debido a su estatus global como "prestamista de última instancia" los gobiernos por lo general no tienen más remedio que aceptar la oferta del FMI y someterse a sus términos - por lo tanto quedar atrapados en una telaraña de la deuda del interés compuesto a la que cada vez se va enredado más. La “mala hierba” resultante en el presupuesto del Estado y la economía nacional es inevitable, conduciendo a un deterioro de su situación financiera, que el FMI a su vez utiliza como pretexto para exigir siempre nuevas concesiones en forma de "programas de austeridad".

Las consecuencias son desastrosas para la gente común de los países afectados (que son en su mayoría de bajos ingresos), ya que sus gobiernos siguen el mismo patrón,  los efectos de la austeridad repercuten mayoritariamente a los asalariados y los pobres.

De esta manera, los programas del FMI han costado a millones de personas sus puestos de trabajo, se les niega el acceso a una atención sanitaria adecuada, un buen funcionamiento de los sistemas de educación y una vivienda digna. Con los inevitables efectos en el aumento de las personas sin hogar, los ancianos despojados de los frutos del trabajo de toda la vida, , la reducción de la esperanza de vida y el aumento de la mortalidad infantil.

En el otro extremo de la escala social, sin embargo, las políticas del FMI han ayudado a que un pequeño grupo de ultra-ricos aumente sus grandes fortunas, incluso en tiempos de crisis. Sus medidas han contribuido de manera decisiva al hecho de que la desigualdad global ha asumido niveles históricamente sin precedentes. La diferencia de ingresos entre un astro rey y un mendigo al final de la Edad Media palidece en comparación con la diferencia entre un gerente de fondos de cobertura y un destinatario a alguna ayuda social de hoy.”

(Cita del libro de Ernst Wolff “Saquear el Mundo: La Historia y Política del FMI”, © Tectum Verlag Marburg, 2014, ISBN 978-3-8288-3438-5)

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21 de octubre de 2018

Luis Laferriere: Saquear las Soberanías: Historia y Política del FMI (Parte I)

LUIS LAFERRIERE
Contador público
Profesor titular de Economía
y Periodismo Económico

“Ninguna otra organización financiera ha afectado la vida de la mayoría de la población mundial más profundamente en los últimos cincuenta años como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Desde su creación después de la Segunda Guerra Mundial, ha ampliado su ámbito de influencia a los rincones más remotos de la Tierra. Entre sus miembros figuran actualmente 188 países de los cinco continentes.

Durante décadas, el FMI ha sido activo principalmente en África, Asia y América del Sur. Apenas hay un país en estos continentes tal que sus políticas no han sido llevadas a cabo en estrecha colaboración con los respectivos gobiernos nacionales. Cuando la crisis financiera mundial estalló en 2007, el FMI centró su atención en el norte de Europa. Desde el inicio de la crisis del euro en 2009, su enfoque principal se ha desplazado hacia el sur de Europa.

Oficialmente, la principal tarea del FMI consiste en la estabilización del sistema financiero mundial y ayudar a los países en problemas en tiempos de crisis. En realidad, sus operaciones son más una reminiscencia de un ejército en una guerra. Dondequiera que interviene, socava la soberanía de los Estados, obligándoles a poner en práctica medidas que son rechazadas por la mayoría de la población, lo que deja detrás un amplio rastro de devastación económica y social. 

Para la consecución de sus objetivos, el FMI nunca recurre a la utilización de armas o soldados. Simplemente aplica los mecanismos del capitalismo, en concreto las de crédito. Su estrategia es tan simple como efectiva: Cuando un país se encuentra con dificultades financieras, proporciona apoyo en forma de préstamos. A cambio, exige la aplicación de medidas que sirvan para garantizar la solvencia del país con el fin de permitir el reembolso de estos préstamos."

(Cita del libro de Ernst Wolff “Saquear el Mundo: La Historia y Política del FMI”, © Tectum Verlag Marburg, 2014, ISBN 978-3-8288-3438-5)

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2006 - 18 de Septiembre - 2018 / 12 AÑOS BUSCANDO A JORGE JULIO LÓPEZ

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